La obstinación de los Milei y la apuesta por el repunte económico tras el Mundial

0
2

Javier y Karina Milei profundizan en su modus operandi (AP)

“Macri devaluó en 2018 y así le fue… nosotros no vamos a movernos ni un milímetro de nuestro programa”. Para los Milei, Mauricio Macri -el último presidente no peronista- a menudo suele ser un ejemplo de lo que no hay que hacer. Javier se mira en su espejo económico: gradualismo versus shock. Karina, en el político: coalicionismo versus purismo.

La referencia a la experiencia de Cambiemos que hizo el Presidente frente a algunos funcionarios en los últimos días tiene sentido: para aquel gobierno, la crisis cambiaria de abril del 2018 (tercer año del mandato macrista) fue el principio del fin. Después de un triunfo rutilante en las elecciones de medio término, al líder del PRO se le escurrió el sueño de la reelección. Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Patricia Bullrich suelen dar testimonio de eso.

El dato de inflación de 3,4% en marzo -que implica que el acumulado del primer trimestre del 2026 casi equipara a la estimación del 10,1% que el Gobierno había fijado en el Presupuesto para todo el año- llevó a Milei a decir en público, durante la cumbre de AmCham, lo que le venía transmitiendo al Gabinete en privado: que enero, febrero y marzo fueron meses duros, pero que él está convencido de que el sostenimiento del superávit fiscal permitirá que la inflación ceda y que la economía “pegue la vuelta” hacia mitad de año. Que habrá un antes y un después del Mundial.

La Casa Rosada pensó una estrategia para comunicar la mala noticia del último Índice de Precios al Consumidor (IPC). Luis Caputo se adelantó 24 horas al anuncio del INDEC para amortiguar el golpe. Y Milei -sin dejar de despotricar contra “el círculo rojo, los periodistas y los econochantas”- apeló a un registro novedoso: mostró empatía y reconoció, sin medias tintas, que el dato de la inflación es “malo”. Sintonizó con el sentido común. Un contraste con el ministro de Economía, que optó -como hace todos los meses- por desagregar el número y apelar a tecnicismos para justificar el dato. Los mensajes de uno y otro fueron charlados el lunes, junto con Santiago Caputo, que la semana pasada había trabajado en el “giro empático” del jefe de Estado. “La idea es distinguir. Una cosa es la bronca contra las corporaciones y otra hablarle a la gente que pone el hombro”, tradujeron en la Casa Rosada.

El tuit del Presidente luego del dato de inflación

En lo que coincidieron Milei y su ministro de Economía fue en diagramar las expectativas al alza. Caputo prometió, grandilocuente, que se vienen “los mejores 18 o 20 meses de la Argentina en décadas”. El Presidente, en cambio, dejó en claro que morirá con las botas puestas. En sus palabras, “abrazado a la ortodoxia”. “Si no nos acompañan, nos volvemos a casa, no pasa nada: todos podemos volver a trabajar al sector privado”, soltó en AmCham. Alguien muy cercano al Presidente comentó: “Javier siempre fue así. Siempre prefirió perder una elección antes de ir en contra de su idea”.

Los Milei profundizan

En los últimos días, los hermanos Milei demostraron una obstinación a prueba de balas. El jefe de Estado, en su determinación de profundizar el programa económico, sin hacer correcciones en un contexto de aceleración de la inflación y caída en la actividad económica. La secretaria General de la Presidencia, en su decisión de sostener a Manuel Adorni pese al desgaste que conlleva para todo el Gobierno.

Hoy nadie del elenco libertario se anima a disentir con los Milei. “Aquel que sugiera hacer un cambio o una corrección, ese es el traidor”, resume un colaborador que conoce al dedillo la dinámica oficial.

El Gobierno está en un momento bisagra ¿Qué ocurre si la economía no repunta como pronostica Milei? ¿Qué impacto tendrá el shock externo de la guerra? ¿Y la inercia inflacionaria? Los miembros staff libertario eligen creerle al jefe de Estado. “Javier tiene datos que nosotros no tenemos, como la recaudación de abril”, comentó esta semana un economista oficialista. “En junio o julio arranca todo”, los escucharon decir a Martin Menem días atrás.

El ministro Luis Caputo (Maximiliano Luna)

Mientras tanto, los ministros desfilan ante el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, para persuadirlo de que el Tesoro los asista en sus erogaciones corrientes. Mario Lugones (Salud) logró que se empiecen a destrabar los pagos para los prestadores de PAMI con deudas que se arrastraban desde octubre. Ayer, a las empresas de colectivos del AMBA les giraron los subsidios correspondientes a febrero. Con esa restricción de caja, un funcionario preguntó: “¿Capital Humano sigue con ‘billetera abierta’?”. La respuesta fue que se va a sostener la cuestión asistencial, mientras Sandra Pettovello sigue ajustando el cinturón en otras áreas de su megacartera.

Toto Caputo no duda en seguir estrangulando el gasto. Pero advierte que él tiene todas las cuentas ordenadas y que es el “factor político” el que impide que siga bajando el riesgo país para buscar financiamiento. En el Gobierno, al ruido político lo llaman “riesgo kuka”, aunque algunos reconocen que el concepto quedó anacrónico después del triunfo de La Libertad Avanza (LLA) en octubre, con el kirchnerismo aún desorganizado y, sobre todo, callado. “Tenemos que reconocer que ahora el factor político es nuestro, que no paramos de darnos tiros en los pies”, admitió un importantísimo funcionario en las últimas horas.

Caso Adorni

El caso de Adorni sigue arrojando novedades y ya nadie hace esfuerzos por controlar la narrativa. La escribana Adriana Nechevenko se transformó en un personaje de reparto memorable. Pese a la exposición, la notaria no se escondió: el último fin de semana la vieron en un conocido café del círculo rojo. Todo lo contrario a Adorni, que administra al máximo sus apariciones públicas. El jefe de Gabinete se “karinizó” en el estilo: ahora acompaña a la secretaria General de la Presidencia en sus recorridas mudas y controladas.

Además de Karina Milei, el círculo de contención de Adorni hoy se completa con Martin Menem y con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Ambos vienen conversando prácticamente a diario con el ministro coordinador. El primero lo escolta en el camino al informe de gestión que deberá brindar en Diputados el 29 de abril, donde tendrá un careo con la oposición.

Manuel Adorni junto a Karina Milei

El segundo oficia de consejero judicial, un apoyo clave para un funcionario que no entiende los códigos de Comodoro Py. Nacido y criado en la familia judicial, Mahiques conoce personalmente, y muy bien, tanto a Ariel Lijo como a Gerardo Pollicita, juez y fiscal de la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra Adorni. Sin embargo, hasta ahora el expediente avanzó rápido, con la celeridad que siempre se les reclama a los tribunales. “Que Juan Bautista los conozca no significa que pueda presionarlos ni que ellos se dejen presionar, eso no funciona así”, advirtió alguien que camina los tribunales a diario.

La causa Adorni se inscribe en una puja mucho más grande entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial por las vacantes en los juzgados. En primera instancia de Comodoro Py ya hay cuatro vacantes (que están siendo concursadas) y podrían abrirse más casilleros en el mediano plazo. “De repente, después de dos años donde no pasó nada, ahora Karina agarró la botonera del Ministerio de Justicia y parece que se van a mover todos los pliegos. Eso genera un gran nerviosismo en todas las terminales judiciales. Todos juegan”, agregó el colaborador judicial.

Milei, que suele darle una explicación teórica a todos los asuntos, hace dos semanas desempolvó el plan de Justicia de 166 páginas que le había elaborado el sector de Santiago Caputo, que manejaba el ministerio hasta la estocada del karinismo. El Presidente le tomó una foto a un segmento que hablaba de los “tiempos cíclicos” de la Justicia y la crisis del tercer año. “En esta instancia del mandato siempre te destruyen con causas”, se consoló el jefe de Estado, para tratar de entender el tembladeral en los tribunales.

Ahora que maneja los hilos del vínculo con la Justicia, el sector de Karina Milei quiere aplicar las mismas máximas que implementa en el plano político partidario: la imposición sin concesiones. “Ellos hacen con la Justicia el mismo cálculo que hacían con las listas del año pasado. Dicen: ‘Si entregamos poder, después nos van a pasar por encima’”, explicó alguien del elenco estable del karinismo. Y razonó: “¿Qué hubiera pasado con el pedido de interpelación a Adorni si poniamos en las listas de LLA a los (Rodrigo) De Loredo de la vida? ¿Qué nos puede pasar si ponemos en los juzgados a los nombres que ellos quieren?”.

Juan Bautista Mahiques (REUTERS)

Un colaborador del karinismo lo resumió así: “Es un error pensar que porque nos aprieten en una causa van a tener más chances de conseguir un lugar”.

Los laderos de Karina Milei, de hecho, ya insinuaron que, de mínima, no se apuraran con la iniciativa de los jueces de la Corte Ricardo Lorenzetti y Carlos Rozenkrantz para cambiar el reglamento de selección de jueces. La propuesta de los cortesanos le asigna una mayor ponderación a las instancias de examen técnicas y le resta peso a la fase de las entrevistas personales a los candidatos. O sea, apunta a un sistema tabulado que reste discrecionalidad. Santiago Viola, viceministro de Justicia, y abogado de confianza de Karina, dijo durante una reunión del Consejo de la Magistratura que no entiende la “ansiedad” por modificar el reglamento. “No hay nadie mejor que los consejeros para modificar el reglamento del Consejo”, advirtió.

El panorama se complejiza si se tiene en cuenta que Santiago Caputo no soltó completamente la interlocución con un sector de la Justicia. Prueba de ello fue la reunión que él y el procurador del Tesoro, Sebastian Amerio, mantuvieron con Mariano Borinsky el pasado viernes en la Casa Rosada. Se juntaron para pulir el proyecto de Código Penal, pero sirvió para demostrar que el “caputismo” sigue siendo visto como una terminal para una parte del sistema judicial.

La interna eterna entre el estratega y la hermana presidencial, que ya nadie disimula, puede evolucionar a una versión potenciada si cada bando hace su propio juego en materia judicial.

El otro coletazo del caso Adorni es el electoral. Todo indica que el alfil de Karina quedó fuera de carrera para la jefatura de gobierno porteña en 2027. Después de una serie de desplantes, en los últimos días la hermana del Presidente le dio algunas señales de contención a Patricia Bullrich, que venía sintiéndose destratada. “A Patricia la promovieron para que haga campaña en Capital Federal y después la pararon en el paredón. No se puede construir destruyendo”, se quejaron desde el sector de la exministra de Seguridad.

Después de casi dos meses de distancia, Bullrich y la hermana del Presidente hablaron. “Karina le dijo a Patricia que no se deje llevar por lo que dicen los medios”, contaron cerca de la exministra y senadora. Bullrich no quiere que la vigilen en sus recorridas por la Ciudad. La tensión por las candidaturas se da cuando todavía nadie en LLA descarta del todo una alianza con Pro el año próximo.

Pero antes de pensar en candidaturas, hay un interrogante mucho más potente que es cómo saldrá parado el Gobierno de este punto de inflexión económico. Antes de tomar decisiones electorales, la teoría de Milei tiene que mostrar resultados en la práctica.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí