
Gail Falkenberg volvió a competir en el circuito profesional a los 79 años durante la fase previa del ITF W35 de Orlando, donde perdió por 6-0 y 6-0 ante su compatriota Aspen Schuman, de 19 años y ubicada en el puesto 854 del ranking mundial.
La diferencia entre ambas jugadoras fue de 60 años. Falkenberg, que debutó oficialmente en 1985 cuando tenía 38 años, sumó así una nueva participación en torneos profesionales después de más de cuatro décadas de carrera.
El encuentro en Orlando prolongó una serie adversa para la estadounidense. La tenista no gana un partido oficial desde el 10 de abril de 2016, cuando superó por 6-0 y 6-1 a Rosalyn Small en la primera ronda de la clasificación del ITF de Pelham. En la instancia siguiente de aquel certamen, perdió por 6-0 y 6-0 ante Taylor Townsend, quien figura actualmente en el puesto 88 del ranking individual y segunda en dobles.
La victoria ante Rosalyn Small en Pelham tuvo una relevancia particular por la edad de Falkenberg. Entonces tenía 69 años y venció a una rival de 22. Ese resultado quedó como su último triunfo profesional hasta el presente.
A su vez, consiguió su último game en un partido oficial el 16 de abril de 2023, durante la clasificación del ITF de Zephyrhills. Aquella vez perdió por 6-0 y 6-1 ante Ahmani Guichard. Los otros dos games que obtuvo en los últimos ocho años fueron frente a Sophia Kermet, en Tampa 2018, en una derrota por 6-0 y 6-2. De acuerdo con su historial publicado en el sitio oficial de ITF, Falkenberg acumuló apenas tres juegos ganados en ese período.
En lo que respecta a su registro global en el circuito profesional, es de 15 triunfos y 122 derrotas. Aun así, su presencia en las fases clasificatorias de torneos ITF se mantuvo como una constante durante los últimos años con ciertos intervalos (tras regresar en 2026, no competía desde el 2023).
La carrera de Falkenberg incluye un paso por la clasificación del Abierto de Australia de 1988, donde alcanzó la segunda ronda. Su mejor ubicación en el ranking de la Asociación de Tenis Femenino (WTA) llegó en diciembre de 1987, cuando ocupó el puesto 360 del mundo. También alcanzó el lugar 430 en dobles.
Cabe destacar que Falkenberg enfrentó, por ejemplo, a una joven Naomi Osaka en octubre de 2013, en la primera ronda de la clasificación de un torneo ITF disputado en Rock Hill, Carolina del Sur. Osaka tenía 15 años y Falkenberg, 66. El partido terminó con un 6-0 y 6-0 para la japonesa. Aunque el resultado fue meramente anecdótico para la estadística, aquel partido quedó grabado en la historia del circuito como el día en que una futura cuádruple campeona de Grand Slam midió fuerzas con una de las leyendas más longevas del tenis profesional.

En 2021, tras caer por doble 6-0 ante la francesa Tiphanie Lemaitre, la estadounidense explicó su decisión de continuar en actividad en declaraciones recogidas por L’Équipe. “Seguiré jugando hasta que mi cuerpo me diga basta. Todavía puedo ganar un partido profesional”, afirmó. Cuando tenía 74 años, y regresó al circuito en un torneo ITF de Naples, señaló que conservaba una buena condición física, aunque mencionó una dificultad específica: “Tengo 74 años, pero estoy en muy buena forma. Salvo mis rodillas, que están un poco cansadas, todo está bien”.
Su situación ya había sido objeto de conversación en 2016, cuando el periodista Tom Perrotta retrató su historia para The Wall Street Journal de Estados Unidos: “Sé que puedo seguir mejorando. Siempre hay algo que mejorar en el tenis”. En el artículo destacó que Gail no tenía entrenador, ni preparador físico, ni manager y mucho menos nutricionista. “Me gusta estar rodeada de la generación más joven. Y mi juego les da más problemas a los chicos que el de los jugadores mayores, aunque parezca mentira. Me encantaría seguir jugando —y ganando— a los 70 años. Me faltan seis meses para eso”, había dicho por entonces. Una década más tarde sigue vigente. Su perfil actual en la WTA marca que ganó unos 10 mil dólares en premios a lo largo de toda su trayectoria profesional.
Su reciente participación en Orlando fue posible porque el reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF) no establece una edad máxima para competir en el circuito profesional. Para ingresar a un torneo, las jugadoras deben cumplir con los requisitos administrativos, entre ellos la licencia IPIN, y acceder por ranking o mediante plazas disponibles. Por el contrario, la ITF sí establece límites mínimos de edad. Los hombres deben tener al menos 14 años cumplidos al inicio del torneo y las mujeres, 15.

En el caso del W35 de Orlando, el cuadro de clasificación tuvo vacantes debido a que no se completó el cupo de anotadas con ranking profesional. Falkenberg ocupó una de esas plazas y enfrentó a Schuman en la primera ronda. Su ingreso al cuadro clasificatorio fue posible gracias a una particularidad reglamentaria del circuito de la ITF: al no completarse el cupo máximo de tenistas profesionales con ranking WTA anotadas para la qualy, el sistema liberó las vacantes restantes. Con su licencia administrativa al día y aprovechando la ausencia de un límite de edad máximo en el reglamento, la veterana estadounidense ocupó de forma directa uno de los casilleros vacíos, regalando al deporte un nuevo y asombroso choque generacional ante la juvenil Aspen Schuman.
Los torneos ITF W35 forman parte del ITF World Tennis Tour. La letra W corresponde a la categoría femenina y el número 35 identifica los puntos que recibe la campeona para el ranking de la WTA. Estos certámenes reparten una bolsa total de USD 30.000 y se ubican en los niveles iniciales del profesionalismo. El torneo W35 se sitúa en el segundo escalón más bajo del profesionalismo, comúnmente sirviendo de puente fundamental para que las tenistas juveniles o de menor clasificación sumen sus primeros puntos importantes y puedan dar el salto a torneos más grandes.
A los 79 años, Falkenberg continúa inscribiéndose en torneos y sostiene el objetivo que expresó en 2021: volver a ganar un partido profesional.



