La IA eligió al mejor escritor de la historia y la respuesta no es lo que muchos imaginan

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En cuestiones complejas de definir, por temas de subjetividad y cánones de calidad, la tecnología surge como un aliado que, por lo menos, aparenta subjetividad. Es por eso que para definir cuál es el mejor escritor de la historia, la inteligencia artificial (IA) puede dar respuesta a muchos interesados.

La IA no tiene capacidad de pensamiento propio, como una persona, que puede generar una subjetividad, sino que se basa en se sirve de fuentes de información, analiza y expone. Su característica más importante es su amplia y ágil capacidad para procesar información y devolverla.

La IA puede resolver cuestiones demasiado subjetivas con un halo de objetividad

La IA eligió al mejor escritor de la historia y la respuesta no es lo que muchos imaginan

Ante la consulta, la IA formula su pregunta y dispara: “John Cheever es una la elección que yo haría para pensar en el mejor escritor de la historia. Es una apuesta por una grandeza menos ruidosa, pero profundamente sólida en el terreno narrativo”.

El cuentista estadounidense, aunque los ocupa, no suele encabezar los rankings más populares ni aparece en las discusiones masivas donde siempre se repiten los mismos nombres, como podría ser Shakespeare o Borges. Sin embargo, su obra tiene una potencia literaria que lo coloca en un lugar altísimo dentro del canon del siglo XX. Como dice Rodrigo Fresan sobre el autor: “En Cheever confluyen lo mejor de Fitzgerald, Hemingway, Faulkner y Salinger. Y supera con creces a todos ellos en lo que hace al uso de la epifanía”.

“Una de las razones principales -explica la IA- es su capacidad para convertir lo cotidiano en algo inquietante”. Sus historias suelen situarse en barrios suburbanos de Estados Unidos, con “casas prolijas, familias aparentemente estables y rutinas cómodas”. Pero debajo de esa superficie ordenada “laten la frustración, el deseo reprimido, la infidelidad, el alcoholismo y la soledad. Cheever mostraba cómo el llamado ‘sueño americano’ podía ser frágil y contradictorio, y lo hacía sin estridencias, con una sutileza que termina siendo más impactante que cualquier dramatismo exagerado”.

Cheever en su casa

En el terreno del cuento, cada relato está cuidadosamente construido: “no sobra nada, no falta nada”, explica la IA. La emoción no se impone, se sugiere. Y justamente ahí está su fuerza: en ”lo que queda resonando después de terminar la lectura”.

“Su prosa es otro de sus grandes atributos. Cheever escribía con elegancia y claridad, sin caer en el barroquismo ni en la ostentación estilística. Lograba una combinación muy difícil: belleza formal y tensión interna constante. Sus textos pueden parecer serenos en la superficie, pero siempre hay una grieta emocional que atraviesa la historia”, explica la IA.

También es importante considerar su influencia. Autores contemporáneos como Raymond Carver quedaron impregnados con esa mirada cruda sobre la vida doméstica y las relaciones humanas. Incluso en el cine y en muchas series contemporáneas, el retrato de la clase media con conflictos íntimos y silenciosos tiene una deuda evidente con el universo cheeveriano.

Por último, su obra está atravesada por una dimensión personal compleja. “Cheever escribió sobre la hipocresía social, el conflicto interior y la identidad mientras enfrentaba sus propias tensiones internas. Esa experiencia vital se filtra en sus textos y les otorga una honestidad particular, casi incómoda por momentos”, argumenta.

Cheever es uno de los maestros de la narrativa

“Decir que John Cheever es el mejor escritor de la historia no es elegir al más obvio ni al más monumental. Es reconocer que la literatura más poderosa no siempre se construye con grandes proezas, sino con pequeños gestos, silencios y contradicciones humanas. Y en ese territorio íntimo y universal, Cheever fue verdaderamente extraordinario”, finaliza la tecnología.

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