En Brasil buscan que la Gira Sudamericana de tenis cambie de superficie y de fecha

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Una panorámica del Rio Open del año pasado (Foto REUTERS/Ricardo Moraes)

La incursión de los países árabes en el calendario del tenis internacional masculino provocó un tsunami de ideas para encontrarle una solución a lo que aparece como un inconveniente en el escenario profesional de este deporte. Sumado a esto, el siempre latente sueño brasileño de cambiar la superficie de la Gira Sudamericana, que perdería la esencia y tradición del polvo de ladrillo, para pasar a canchas de cemento.

Una reunión realizada pocas semanas atrás, de la que participaron miembros de la federación brasileña y de la organización del Río Open, definieron que la aparición de los árabes es una ventana de oportunidad y por ello, a partir de 2028, cuando dé inicio el Masters 1000 en Medio Oriente, el certamen carioca se mudará de lugar, dentro del mismo predio del Jockey Club, a un sector más amplio, en medio de la pista de carreras, para construir un nuevo estadio con capacidad para 10 mil espectadores y canchas anexas, las que estarán cubiertas por una superficie dura.

De esta manera, el torneo brasileño siente que tendrá mayor fuerza de negociación para atraer a jugadores de peso, ya que los organizadores ven que el circuito se disputa, predominantemente, en canchas duras. Por eso, para ellos el cambio de superficie es esencial para el crecimiento.

Luiz Carvalho, director del ATP 500, cree en esta necesidad desde hace varios años, sin importar lo que haga el resto de la Gira, aunque ahora parece encontrarse un poco más cercano a lo que suceda con el resto de los torneos de la región. Según Carvalho, el contacto permanente con los jugadores le hace sentir que están dispuestos a viajar a Río, pero la superficie y la fecha complica esas llegadas. Esta es una de las razones por las cuales los brasileños no ven con malos ojos que la Gira por esta parte del continente, o sólo el Río Open, cambie de fecha para fin de temporada, a fines de la primavera meridional. Y para afianzar el convencimiento generalizado, los brasileños se valieron de su actual estrella, Joao Fonseca, quien dijo que él ya habló con varios jugadores y “ellos me dicen que querrían visitar Brasil, pero que se les hace difícil por las condiciones”. Y agregó: “Si el torneo cambia de superficie podrá crecer y está en condiciones de hacerlo”.

Joao Fonseca (Foto REUTERS/Edgar Su)

Para eso llegó a la ciudad carioca el CEO de la ATP Andrea Gaudenzi, luego de su paso por Buenos Aires. Al igual que le comentara Martín Jaite a Infobae, días atrás, Carvalho reconoció que la ATP “ve a Sudamérica como un mercado con gran potencial y que no harán movimiento que puedan obstruirnos”. De acuerdo a los comentarios del director del torneo brasileño, “han dicho, desde la ATP, que no confrontarán ni al Río Open ni a la Gira sudamericana con los torneos de Arabia Saudita”.

Ya han sido muchas las voces que se han alzado al respecto. El Argentina Open trató de enviarle un mensaje a Gaudenzi con sus plateas llenas y su excelente presentación. Si hasta el mismo Francisco Cerúndolo se lo dijo en su discurso de campeón. Otros se mostraron más conservadores por la tradición de la región y superficie, mientras que algunos fueron mas vehementes, como el chileno Tomás Barrios Vera, quien dijo que “la ATP hace muchas cosas que nos perjudica. Primero sacaron Córdoba, después adelantaron una semana la Copa Davis y eso impidió que podamos jugar algunos torneos, como en mi caso, la Qualy de Buenos Aires”.

Visiblemente ofuscado por la información que trascendió entre los propios jugadores, Barrios Vera continuó elevando la crítica a la ATP, a la salida de su match de primera ronda en Río: “Así hacen muchas cosas al contrario de beneficiarnos a nosotros. Como el cambio de superficie de esta Gira, que sería mejor para el calendario de los jugadores Top, llegarían tenistas de mejor ranking, pero no sería bueno para los sudamericanos”.

Una modificación en la superficie de las canchas de Río de Janeiro dejaría sin peso al resto de los torneos de Sudamérica, que perderían al único certamen de mayor categoría. Además, pegada a los Qualifiers de Copa Davis de inicio de febrero, la Gira quedaría reducida a la mínima expresión de tan sólo dos semanas, con los certámenes de categoría más baja en el Tour y lejanos en horas de viaje, como para conseguir atraer alguna de las figuras en competencia. Mientras que Brasil, de mantenerse la fecha se convertiría en el paso previo a la gira de cemento norteamericana, que inicia en Acapulco y continúa con los Masters 1000 de Indian Wells y Miami.

Es muy probable que los anuncios de los cambios en el Río Open se realicen durante la realización de la edición de este año.

Sin una definición al respecto y con mucho por conversar antes de cerrar un calendario que deje conformes a todos, o a la mayoría, pasarán algunos meses. Pero, seguramente, alguien saldrá herido, aunque tampoco se sabe la gravedad.

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