La nueva forma de cuidar al paciente: menos internaciones, más IA y atención en el hogar

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La salud empieza a consolidarse como uno de los ejes centrales dentro del desarrollo de las ciudades inteligentes. Así se evidencia en la 13ra edición del Smart City Summit & Expo 2026 (SCSE) y Net Zero City Exhibition, que se hizo hace unas semanas en Taipéi, Taiwán: además de la movilidad, la energía sustentable o la gestión urbana, el sector sanitario está viviendo una nueva revolución de la mano de la tecnología.

Pero no se trata de nuevos dispositivos o apps, sino de una transformación más profunda, que es generada por varias problemáticas globales como el envejecimiento de la población mundial y la caída de la natalidad, que se combinan al mismo tiempo con la escasez de enfermeros y la creciente demanda de atención, un fenómeno del que nuestro país no está exento.

De hecho, el 75,5% de los argentinos tiene una imagen negativa de la enfermería, y, en menos de 10 años, la natalidad descendió un 40%.

Como resultado de este combo, las soluciones sanitarias buscan, en líneas generales, reducir las internaciones y utilizar datos para detectar y tratar enfermedades de forma temprana, con intervenciones más cortas y efectivas.

En el futuro próximo podrían usarse drones para la distribución de medicamentos en la zonas de desastres

“Hay dos factores clave: la escasez de enfermeros y el envejecimiento de la población”, dijo a la prensa Jason Maio, representante de la compañía taiwanesa iMedtac, especializada en soluciones de Internet de las Cosas Médicas (IoMT). “Después de la pandemia, muchos profesionales dejaron de trabajar en centros de salud para siempre. Y al mismo tiempo, cada vez hay más personas mayores que necesitan atención. Entonces la única salida es apoyarse en tecnología”.

Las soluciones de este fabricante son, básicamente, dispositivos conectados. Uno de ellos, llamado iMADC, consta de gabinetes automatizados para utilizar en los centros de salud. Su función es dispensar medicamentos integrados con los sistemas hospitalarios (HIS), que permiten controlar en tiempo real qué fármacos se entregan, a quién y en qué dosis. “Al automatizar procesos que hoy dependen de controles manuales y registros administrativos, estos dispositivos permiten tener trazabilidad completa del circuito del medicamento, desde la prescripción hasta la administración. De esta manera, se reducen los errores, especialmente en pacientes mayores con múltiples tratamientos, y se alivia la carga operativa de los enfermeros”.

En la misma línea, la firma Foxconn presentó soluciones orientadas al monitoreo domiciliario. Uno de los desarrollos es CoDoctor, un sistema que combina dispositivos médicos conectados con IA para que los pacientes puedan medir signos vitales como presión arterial, temperatura o frecuencia cardíaca desde sus casas y compartir esa información en tiempo real con profesionales de la salud. “Este tipo de plataformas permite hacer un seguimiento continuo sin necesidad de consultas presenciales, y está pensado para que los centros de salud se los entreguen a los pacientes para que se controlen en sus hogares”, dicen desde la compañía.

Acceso y logística: la otra cara del problema

En simultáneo, también se están lanzando soluciones para atender a los pacientes a pesar de las distancias, por lo que el abordaje sanitario pasa por la logística. Uno de los casos más emblemáticos que ilustra esta situación es el desarrollo de un drone diseñado para el transportar medicamentos e insumos médicos, especialmente en zonas de difícil acceso, como podría ser la Cordillera de los Andes o las sierras cordobesas, zonas en las que los rescates están en aumento. Bajo el nombre de “smart pharmacy drone” este dispositivo volador hace que el medicamento llegue de forma mucho más rápida y segura al paciente.

“Este tipo de drones puede reemplazar operaciones más costosas, como el uso de helicópteros, y permitir una distribución más eficiente de medicamentos”, dice la compañía, que espera que comience a operar en Taiwán para distribuir medicamentos en zonas aisladas o afectadas por desastres, en un modelo que combina conectividad, automatización y telemedicina para garantizar la continuidad de los tratamientos.

Sensores en la cabeza

Más allá de las innovaciones relacionadas con la logística y la infraestructura, en el marco de la feria se mostraron novedades relevantes relacionadas con el diagnóstico de enfermedades. Mediante el uso de IA, la firma Neurobrain Dynamics mostró cómo combina análisis de ondas cerebrales con IA para evaluar niveles de estrés, concentración y estado emocional. A través de un sistema no invasivo, que consiste en colocar una especie de cofia en la cabeza con sensores para captar actividad cerebral (EEG) y algoritmos de IA que procesan esas señales para generar indicadores objetivos sobre niveles de estrés, fatiga o concentración.

“Estamos pasando de evaluaciones subjetivas a mediciones basadas en datos del cerebro”, dice la compañía. “Eso abre la puerta a entender mejor lo que le pasa al paciente y a intervenir de manera más precisa”.

Este tipo de soluciones no solo apunta a patologías específicas como depresión, sino también a fenómenos más amplios como el estrés laboral, el burnout o los trastornos de ansiedad, que crecieron exponencialmente en los últimos años.

Un sistema en transición

La diversidad de soluciones presentadas en Taipéi demuestra que los centros de salud dejan de ser el único centro del sistema para convertirse en un nodo más dentro de una red más amplia.

Aunque muchas de estas tecnologías ya están disponibles o en proceso de lanzamiento inminente en Asia, todos los entrevistados explicaron que para su implementación no se necesitan infraestructuras especiales, ya que alcanza con conexiones de Internet robustas.

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